Como si fuese una secuela de los dibujos animados del coyote y el correcaminos, así de estúpido y sin sentido, el guardacostas “Naiguatá” de la armada criolla de hundió luego de colisionar contra el buque de pasajeros Resolute, de bandera portuguesa, al noroeste de la isla La Tortuga mientras supuestamente realizaban el control de tráfico marítimo.
De acuerdo al comunicado de la armada “La acción del buque «Resolute» se considera cobarde y criminal, toda vez que no asistió al rescate de los tripulantes, incumpliendo la normativa internacional que regula el salvamento de la vida en la mar”, entonces surge una pregunta: ¿Si el Punto Máximo de Aproximación, es decir, la distancia prudencial que debería guardar la chalana criolla con respecto al barco portugués, era de 2 millas náuticas (3 mil 704 metros), qué carajos hacía tan cerca? ¿Iban a robar como piratas al barco lusitano? ¿El estúpido que tenía por capitán pisó los frenos y perdió el control de la nave? ¿Se puso los prismáticos al revés como se los enseñó alias “El Fiambre” y veía todo más lejos? ¿No sirven los radares chinos? ¿Se fumó un porro gigante?
El cuerpo castrado, perdón, castrense, afirmó que este buque portugués “actualmente se encuentra en el puerto de Willemstad, capital de Curazao, donde atracó en horas de la mañana del día de hoy”, lo que indica que al fulano barco portugués no le pasó ni coquito.
En el comunicado señalan además: “Nuestras labores de búsqueda y salvamento inmediatas, aunado al desempeño profesional y valiente de nuestros efectivos, permitieron el rescate íntegro de la tripulación”… ¿Desempeño profesional? ¡Caramba si acaban de hundir un barco!
A todas estas, sabiendo que un barquito de pasajeros es capaz de hundir a un barco de guerra nacional, los venezolanos nos preguntamos qué vendrá ahora. ¿Será que si un tanque choca con un Fiat Uno, explota? ¿Una mosca del imperio puede derribar un sukhoi?
