La emergencia asedia el transporte público y desarticula
las líneas urbanas. Más del 80% de las unidades están paralizadas por la
escasez de repuestos que afecta la movilidad, lo cual, consideran algunos, pone
el parque automotor más viejo de Suramérica al mismo nivel de naciones como
Cuba y Haití, en el Caribe, y al sector transporte “en su peor crisis en 50
años”, según voceros de la industria.
El presidente del Bloque de Transporte del Suroeste,
Pedro Jiménez, tilda de grave la coyuntura y añade que a las 47 líneas por
puestos que hay en el suroeste, con más de tres mil asociados, le quedan menos
800 vehículos operativos. Dice que en zonas como San Martín, La Vega y Antímano
utilizan camiones 350 para trasladar a los usuarios.
Jiménez enfatiza que para resolver la crisis en el Área
Metropolitana el Gobierno tendría que garantizar el suministro de cauchos a por
lo menos 15 mil vehículos, cuya demanda es de seis neumáticos por unidad. Y
explica que lo prometido hasta ahora por el despacho de Transporte solo cubre
20% de la flota. “Por ahora estamos en conversaciones con el ministro Carlos Osorio y tenemos varios
acuerdos sobre la mesa”.
La crisis no solo desarticula el transporte público,
también acuña un nuevo servicio de movilidad detonado por la contingencia que
en la práctica obliga a los conductores a desincorporarse de las organizaciones
registradas para incursionar en servicios informales. Las unidades sin avisos
son el resumen de la piratería sobre ruedas, un drama que cobra terreno en las
avenidas Nueva Granada, Fuerzas Armadas y Lecuna.
El presidente del Bloque de Transportistas del Oeste,
Hugo Ocando, esgrime con números las consecuencias del desabastecimiento de
repuestos. Enfatiza que de 300 socios que sumaba la línea Casalta-Chacaíto, una
de las más antiguas de la ciudad, solo quedan 180. Y advierte que el resto de
los miembros se marchó al interior del país o abandonó el oficio. Se niegan a
subsidiar a los pasajeros.
Algunos choferes se van a Los Andes donde el pasaje entre
municipios es más costoso. Representantes del sector sostienen que, incluso,
con la tarifa en 2 mil bolívares, que aún está sin oficializar, subsidian el
70% del servicio, cuyo costo real es de 8 mil bolívares, según calculan. No
obstante, el último instrumento legal vigente, la Gaceta 6.329 de fecha 25 de
agosto de 2017, exhorta a los choferes a mantener el pasaje por debajo de los
Bs 280; un decreto desafíado por la inflación.
Como los negocios,
pero con ruedas
No solo los negocios de puertas trancadas, cerrados por
la falta de inventario, retratan el 2018. La poca oferta de transporte
superficial también reproduce el drama de la crisis. En las avenidas Urdaneta,
Nueva Granada y Fuerzas Armadas la gente camina apresurada para llegar a sus destinos.
El transporte flaquea durante todo el día.
Desde hace cinco años, el sector automotriz venezolano
sufre una caída de todas sus actividades. La situación, detonada por la escasez
de divisas, ha obligado a empresas vinculadas al ramo de transporte a marcharse
del país y ha provocado la peor crisis en los últimos 50 años, según la
Federación Nacional del Transporte.
El paro de esta
semana ha puesto al descubierto la crisis en el transporte
El ingeniero Ricardo Sansone, fundador de la ONG Familia
Metro, enfatiza que el Metro no está en condiciones para asumir a
los usuarios que migran al sistema: solo 112 unidades de Metrobús, 21% de la
flota, están operativas. Y el BusCaracas, afirma, no funciona como un sistema
inteligente, lo que le impide prestar servicio con eficiencia.
Señala que están pendientes obras como el Metro de
Guarenas, un proyecto presentado en 2006, que debió estar listo en 2012, pero
tiene más de 5 años de rezago.
Voceros del sector aseguran que la opacidad del Gobierno
agrava el problema. A juicio de José Gregorio Cáribas, concejal del Cabildo
Metropolitano, el órgano legislativo liquidado en diciembre por la Asamblea
Nacional Constituyente, es necesario descentralizar el manejo del transporte.
20% menos unidades
Cifras extraoficiales indican que 10% de los autobuses
fue retirado del ámbito metropolitano. Y otro 10% de la flota permanece
estacionado, pues sus dueños consideran que ya no es una actividad rentable.
Más de 12 mil vehículos permanecen en paro técnico en Caracas y los ajustes
consecutivos del pasaje no resuelven la situación.
Con el nuevo acuerdo del gremio, que pone en puertas un
aumento que ubicaría la tarifa mínima en 3 mil bolívares, de los cuales
consiguieron 2 mil esta semana, se suma otro eslabón a la cadena de incrementos
anunciados por los transportistas y a los cuales las autoridades llegan con
rezago. Este lunes los choferes emplazaron al ministro de Transporte, Carlos
Osorio, para que resuelva el desabastecimiento de insumos y apruebe el ajuste
tarifario.
Con cuatro aumentos conquistados en 2017 por el sector y
uno en lo que va de año, la radiografía del pasaje urbano se torna compleja
para quienes se sostienen del sueldo mínimo. De materializarse el aumento a 3
mil bolívares, la tarifa urbana sufriría un incremento de 2.000% si se coteja
con enero de este año, cuando el pasaje se ubicaba en mil.
Transportistas estiman que el costo mínimo de la tarifa
debería ser el 10% del valor del dólar en el mercado paralelo, lo cual oscila
entre 20 mil y 30 mil bolívares. José Luis Trocel, vocero del Comando
Intergremial del Transporte propone que sea de 8 mil a nivel nacional, pues
considera que la tarifa de 2 mil bolívares representa menos del 1% del valor
actual del paralelo.
En momentos en los que las grandes ciudades avanzan hacia
los vehículos híbridos o de bajo consumo de energía, en Venezuela arrecian los
problemas para movilizar a la población. ”El Gobierno es el responsable de la
profundización de la crisis de transporte y a él, fundamentalmente, le
corresponde la tarea de enmendarla, cambiando las políticas erradas. Y está en
la disposición el sector transporte contribuir a resolverla”, afirma Germán
Duarte, secretario general de FedeTransporte y representante del estado
Táchira.
